16/11/16

✨✨Reparando sujección artículada✨✨

Esta entrada la voy a dedicar a enseñaros -paso a paso- el proceso de restauración de una Nancy artículada, cuando le faltan piezas del mecanismo de sujección. 


Os presento a Mery, rubia artículada con ojos margarita azules (uno de ellos pelín atascado, pendiente de resolver), prodece de finales de los 70, imposible determinar el conjunto original ya que se carece de información al respecto...











Podría tratarse del modelo Fucsia, por ejemplo. En cualquier caso es de la misma época.











Adquirida a través de Ebay, enviada desde Sevilla, pasó las últimas décadas en un altillo...







Así que, en primer lugar, necesitaba una ducha urgente.
Tras desenredarle y alisarle el pelo, la dejé secar sobre un armario (encima de unos botes de chicle) hasta el día siguiente.



Habiendo comprobado que el resto del cuerpo se encontraba en perfecto estado, reparé una pequeña rotura del tronco con superglue. En la ferretería compré un cáncamo cerrado y muelle de un grosor similar al original -pero más estirado-. Calculé la distancia desde el tapón de la entrepierna hasta un poco por debajo del orificio del cuello y corté la medida. Con un alicate le dí forma a los extremos, tras cerciorarme de que fuese la longitud adecuada (tuve que cortar un poco más para evitar que la cabeza bailase una vez colocada, es preferible esto -e ir probando hasta dar con la medida exacta- que quedarse cortos de un principio y tener una tensión excesiva que raje el plástico con el tiempo).


Ese mismo día, sabiendo que precisaría un corcho para la reparación, me agencié una botella de sidra -como buena asturiana, of course- y le introduje el corcho hacia dentro, para evitar así tener que sacarlo provocándole desperfectos (una vez disfrutado del contenido -con la botella dentro de unas bolsas para evitar daños con el cristal-, la rompí y conseguí el corcho entero). Como no es recomendable proseguir con la reparación tras haber degustado unos culines de sidra, dejamos la Nancy secar y el resto de la reparación para el día siguiente. 


En primer lugar hay que rebajar con un cúter los extremos del corcho (especialmente el que tiene el lado más ancho). 


A continuación se enrosca el cáncamo y se introduce por el orificio del cuello (presionando a la vez que vamos girando el corcho -como cuando le colocamos una pierna-). Entrará sin problemas, pero una vez dentro aguantará la tensión del muelle. Es el momento de encajar las piezas (siento no haber podido fotografiarlo todo porque, lamentablemente, con dos manos no me alcanza para montar y fotografiar al mismo tiempo)... Enganchamos un extremo del muelle al tapón y -con ayuda de una goma de pelo resistente en el otro extremo- lo vamos pasando a través del tronco, tirando con fuerza para que sobresalga del orificio superior y así engancharlo en el cáncamo del cuello. Por último cortamos la goma y la muñeca estará lista.




La vestimos, en este caso de esquiadora y... preparada para una sesión de fotos muy invernal.

Tras haberse repuesto de sus problemas de salud, nuestra intrépida Mery ha vuelto a lanzarse a la aventura.


Y es que, lo mismo disfruta esquiando...


... que en las pistas de tenis.


Lo que más le gusta son los dobles...




...literalmente!.

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